CONSILLIUM
No dar puntadas en falso al zurcido de la vida
pues si ocurre la caída, no culparnos así mismos
que en la vida todo pasa,
retirarnos del abismo si la senda es prolongada
para que en la resbalada nos podamos reponer,
y continuar la jornada.
si la prisa nos azora, recordar al rey urgido
que a su cochero le pide, hacer despacio el camino.
que lo importante es llegar,
si el hambre nos atosiga, llenar sin prisa la andorga
sin exagerar la vianda, que también la gula es mal
posible de superar,
no pretender, como Raiza, procurar cada placer,
pues si alguno es denegado, no tener la frustración
del placer insatisfecho,
ni andar, como aquel Panurgo, dejando que pase el tiempo
sin preocuparse por nada, que excederse no hace bien,
ni limitarse tampoco.
tomar decisión a tiempo, no sea que la duda inquiete
y caigamos en dilema ni el asno de Buridán.
que de hambre y sed perece, entre la paja y el agua,
ni tomarse a prisa todo, como si fuera inminente
dar respuesta sin pensarla, pues la vida nos enseña
que dos pelucas son mucho, cuando hay calvicie total.
Ante la ofensa ser lento que es mala la lengua pronta
que el rencor es quien responde los agravios recibidos
y el improperio regado, no se puede recoger.
dar el socorro oportuno, cuando se nos solicite,
estar dispuesto a servir, que es bueno el favor a tiempo,
¡dale tu agua al sediento, no a quien ha muerto de sed!
en cuanto a mí, hijos míos, no habiendo hacienda que dar,
dejo un consejo versado, (más por el verso que sabio),
que no es camisa de fuerza; se puede o no, recoger.
Sabiendo que me he quemado, en la luz de la experiencia
soy como un faro apocado, que en medio de la tormenta
te lleva a puerto seguro aunque no me puedas ver.
PARTE LA MUSA
Parte la diosa…
No queriendo usar sus alas,
decide viajar por autobús.
su belleza trastornará a los pasajeros,
tanto como a mí;
su olor a Cielo definirá para siempre
el olfato de sus compañeros de viaje
y desarrollarán, de la misma manera que he desarrollado yo,
la adicción a tu olor,
(entonces me comprenderás).
El mortal, que por fortuna o infortunio,
haya viajado en el lado contiguo al tuyo,
lamentará, como lo lamentó Gabo una vez,
no haber compartido un adjetivo contigo,
porque el hieratismo que te viste le habrá privado de ello;
tampoco habrá de ver, la inmensa belleza de tus ojos,
porque el egoísmo de tus elegantes lentes negros
no lo permitirá;
tampoco, y a causa del hermetismo cómplice del vehículo,
la brisa jugará con tu pelo
y ninguna hebra tocará la cara del infortunado mortal.
…Me quedo en la estación
con mi brazo oscilatorio,
que no acierta aquietarse
hasta cuando mis ojos pierden de vista,
en el horizonte reverberante de este marzo caluroso,
a ese a ese bandido novecientos veintidós
que la lleva desde Valledupar.
TU PELO
Cuando el céfiro baja a jugar con tu pelo,
caprichosas figuras en las ramas enreda
y hace un manto de ámbar con tus hebras de seda
y lo cuelga en tus hombros y los hace más bello.
La cascada bruñida de tus lindos cabellos
-que Iguazú, La Victoria o El Ángel quisiera-
tiene en hilo azabache de Amazonas su selva
y la luz de dos soles en sus finos destellos.
Como un tul que te adorna, la hermosísima fronda
va en tus hombros coquetos, en vaivén convulsivo
arrastrando elegancia por las céntricas calles
cuando mueves tu testa en un giro que asombra
quiebra el cuello al andante que voltea compulsivo
a mirar complacido tu enigmático talle.

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