sábado, 29 de mayo de 2021

EL CERCANO FIN





EL CERCANO FIN 

Contigo, Isabel, se ha marchado también la esperanza.
No es una cosa sencilla lo que pasa, 
detrás de tu huida y sin advertirlo
derrumbaste la primera ficha del dominó de mi vida
y tras ella, una tristísima reacción en cadena
ha ido apagando la alegría,
la tranquilidad, 
el apetito,
la esperanza, 
y, encendiendo la angustia, 
acelerando el corazón 
y haciendo cada vez más larga
esta entrecortada respiración que me dejaste.
No te pido que vuelvas Isabel, 
lo que te digo es para que entiendas
que no exagero cuando hablo del cercano fin


LA NEGACIÓN INOBJETABLE DE LO CIERTO

Te ríes de nerviosismo., con una mueca, como si algo te hubiese salido mal.
Te ríes como puede reírse el verdugo al ver rodar la cabeza que cercena, 
Como ríe en el partidor el jinete cuyo caballo no arrancó
O como el atleta ríe volteando a su derecha, mientras le pasa el adversario por la izquierda
Te ríes como puede reír el dueño del dedo martillado en presencia de su novia,
O como ríe la reina de belleza en la respuesta elemental, pero ignorada.
Te ríes Isabel como reiría el bufón tras la escena que no logra sacar una sonrisa
O como reiría el jugador de la ruleta rusa, tras el quinto intento de la bala solitaria
Te ríes con nerviosismo, como si Dios de repente, auditara tu vida personal Isabel.
Te ríes y me da risa tu risa, porque es la negación inobjetable de lo cierto!

LA HERMOSA PINTURA DEL SOLFEO

Isabel dibuja en el aire un cuadro precioso, cuando me regaña.
Como si solfeara una novísima melodía
va creando figuras en el aire
que yo miro de colores 
de tanto quererte  Isabel
y para no dejar que se desvanezcan, 
como esas improvisaciones de jazz,
en la medida que  eleva su mano derecha 
y a veces su mano izquierda
voy dibujando en un papel los trazos
y al final se lo presento y se asombras…
¿Eso lo hice yo?...
¡Si Isabel!
Adornaste con ese bello cuadro
el horizonte y yo solo plasmé en esos trazos
la melodía de tus regaños Isabel.

Opinar de un poeta

Yo escribo poesías Giovanna, y hago canciones, pero soy carpintero. Poeta es cualquiera, sobre todo ahora que el versolibrismo permite decir tres incoherencias e inflamarse hasta el exceso con el término amiga Yo soy carpintero. Una cocina bien hecha me satisface más que un sonerto alejandrino y un multimueble me llena mas que un recital publico. Yo estuve de moda cierta ocasión y se me invitaba en todo el país a los recitales y yo asistía a algunos y algunas invitaciones simplemente no las aceptaba. Lleno de veleidades y entre habladores de lenguaje sublime fui cada vez llenándome de rechazo por algunos poetas que llegan a llamarse así mismo artistas !Y vaya que esto es cierto!, Hay poetas que admiro como a tu esposo, poeta sin ínfulas, e inteligentes y que nunca se llamaría así mismo artista, pero yo, voluntariamente, he resuelto dejar de ser poeta para no "ser artista" y ser carpintero es el título que reclamo para mí., no desde ahora, pues en una nota en el primer libro publicado, "El triunfo de la palabra", había escrito en el año 2004 que "el título de carpintero es el que merezco y el que con tanto orgullo comparto con todos mis hermanos con mi colega José y con su hijo Jesus" Ahora, satisfecha tu curiosidad sobre mi profesión, últimamente me he alejado más de los poetas por su posición política, porque algunos, bastantes regulares, hablan en contra de su propio país con un orgullo "legítimo" y hasta invierten la bandera para parecer mas poetas, Yo no. Yo respeto mi país, quiero a estas tierras que es lo que tenemos en verdad y nunca me verán hablando mal de la nación que es como hablar mal de la propia madre y nunca invertiré la bandera.

sábado, 24 de abril de 2021

Dos Poemas de la realidad

  A LA PARIDAD.





Me había alegrado porque esa palabra había desaparecido de la política colombiana. Era una palabra absurda con ánimos de benevolencia. No se porque extraña razón PARIDAD Y MALPARIDEZ  me parecía una sinonimia, Mas adelante daré una razón para creer eso. 
Retorna con brío la casi extinguida palabra desde que Carlos Lleras la defendió con ahínco hasta el punto de desconocer el triunfo  de Pastrana cuando el pueblo habría preferido a Rojas, pero la paridad pactada, lo obligaba a él desconocer la voluntad popular para respetar la palabra comprometida de uno tu, uno yo y repetimos. !Una malparidez, sin duda!.
En las listas electorales siguientes siempre que sean pares las listas, será un 50/50, Si son impares. habrá mas hombres (hombres en el sentido estricto de la palabra), que mujeres, pero para eso existe la demanda. Dado que cada día las diferencias entre géneros se reduce cada vez, bastará que una mujer se sienta hombre para exigir que entre otra mujer en la lista y habrá que respetar eso. Ya lo que Natura siempre llamó ATROFIA, es ahora algo absolutamente normal.
Cuando en 1973 me gradué de bachiller en el Roque de Alba, el concejo de mi querido Villanueva había instituido una beca ($4.000) para cada uno de los cuatro mejores bachilleres de Villanueva. Yo me gané una beca. Recuerdo que José Orozco era el secretario del Concejo (o quizás el presidente) y leyó en voz alta  la disposición por la cual se entregaba el premio y también en voz alta, dijo que había que corregir algo en el documento que exigía que para no afectar a ningún partido, el Decreto exigía paridad política. es decir, que si los 4 mejores bachilleres eran liberales, había que sacrificar a dos de ellos para premiar a los dos mejores conservadores, ni importa  que lugar ocupaban.. Me dijeron que a que partido era y dije: Liberal y cobré mis $4.000 en octubre de 1974, porque uno de los requisitos era que esos 4 bachilleres debían aportar su matricula en una universidad y yo estudiaba en la Universidad del Atlántico, Cobré, me case y deje de estudiar y cometí un error tan grave como los redactores de ese decreto, No se que pasó con los otros tres mejores bachilleres. Quizás por eso PARIDAD Y MALPARIDEZ se me parecen tanto.

AL IDIOMA DE LOS PUEBLOS

Y aunque parezca mal escrito en la realidad esta bien dicho

¡PA QUE SEPAI, NO TE LATO MAS!
Si tai creyendo que me voá morí
por el desaire que me hicite un día
tai  miando mama fuera del perol,
no hagai fundingue con la pena mía
que cuando pase esta marimundina, 
ayayayarei a este estoperol.
No te estei quieta y brincoliá bastante
y da vironda hasta que te cansei
que el tiempo es largo, pa que lo sepai,
tai tan jarocha que pa na me vei
y mientras paso  las de San Quintín
vai echando pipa y satisfecha estai
Yo te persegui como piedra pa honda
te resbusqué en el cascajerío
pa golpiá al mundo en el ojo tuerto
y cuanda tabas en el cordobán
jalé los cauchos y apunté la horqueta,
te me fugate y me déjate queco
Bien que lo hicite, tanto marramucia
tanto parapeto pa salí con na,
undá al carajo quisite decime, 
mostrai tramojo pa decime perro,
pero pa se franco y pa se sincero
yo te ladré en pila: ¡No te lato mas!
Se que te cansate con el perendengue
pero dite banda pa podé atacá
y te aculillate y reculate un día
y muy atrafagá por el puro muengue
no encontrai la forma de maniá la mata
pa que yo me zampe mi buena caía.
Eso no se hace con un hombre oíte,
sacale el tahurete pa que se aporré
cuando taba casi ya medio sentao
y déjame imbombo, turuleco y triste
mirando un chispero y pa colmo pué
sin banqueta alguna, vivo enñangotao.
Tuve garañón cuando te vi el  trote
alborotadizo de  pelá elegante 
que tuve una traga tenaz y mortal
y te eché los perros y lo consentiste
y entonces me echaste esa lavativa
mas desagradable que un purgante e sal.

Mi Homenaje a las mujeres

 Mi Homenaje a las mujeres del mundo en honor a Las Madres Campesinas colombianas.




Las verracas mujeres de mi tierra, esas heroínas eternas; esas damas con temple de acero, que  llorarán por una novela pero nunca por  exigir sus derechos, que antes lo hacen afinando el temple, en voz alta y sin quebrarla jamás; esas mujeres que acumulan en sus vísceras toda la  paciencia y les sobra espacio; esas hermosas señoras que alzan la voz en forma unánime cuando por reclamar sus derechos se da el caso y no emiten jamás una nota en falso así sea delante  del cadáver de sus hijos; esas damas de cayenas o trinitarias en el pelo, ya sea para la fiesta o el velorio, que no lucen sus flores por jolgorios sino por la costumbre del aroma; esas esbeltas figuras femeninas tan dulces y delicadas en el trato, que arrancarían de las fauces del león a su hijo si fuera necesario; esas mujeres sin estudios, en muchos casos, que resuelven con mayor desenvolturas que el galeno la cruel constipación que aqueja al niño; esas astrónomas naturales, que cazan el cuarto menguante para la siembra y  la luna nueva para la administración del quenopodio; esas geómetras ignotas que dividen en cuatro partes iguales la única arepa disponible o hacen un buñuelo tan esférico que soportaría la prueba del compás; esas nobles mujeres de mi tierra campesina, que aman al consorte como a un dios y le son fieles hasta el exceso; esas mujeres que han tenido que enterrar a sus maridos y seguir con la carga de los hijos (que  eso lo de carga les ofende), y los sacan adelante con un tesón que es sorprendente, para perderlo a veces como víctimas del secuestro, o reclutados por los violentos o el gobierno; esas madres que si tienen que explicarle a sus niños que son los meridianos, no se rebuscan, y les cuentan a sus hijos que son las líneas que no existen, pero que aparecen en el mapamundi, marcados de la misma manera que se parte la patilla, en tajadas, y que los paralelos son otras líneas que tampoco existen, pero que las pintan en los mapas de la misma manera que se pica la piña en rodajas.

Para esas madres campesinas, tan hermosas como abnegadas, van estas líneas:

A MIS MADRES COLOMBIANAS CAMPESINAS

Encajados los hijos a falta del coche prohibitivo,

la humilde campesina colombiana

desarrolla su vida cotidiana.

No había bienestarina en aquel tiempo

y la fécula trifilásica suplía

la carencia alimentaria sempiterna;

y crecimos sin ansias ni desganos,

con dril y franela amansalocos

los hijos de esta madres de perrenque,

que amaban como un dios a sus maridos

y hablaban de almácigo y cosecha.

Por estas madres divinas de mi tierra,

sin clubes, sin modas, sin desriz,

con aroma de cilantro y hierbabuena,

me alegra escribir a su memoria.

Sin estudios algunas (casi todas),

no requieren de profunda Astronomía,

si no de la menguante por la siembra,

y por la purga de los hijos, luna nueva;

dividen una arepa en cuatro partes

(sin cociente, sin residuo, sin medida)

que soporta la pesa miligrámica;

dominan los aros del rosquete

y la circunferencia de la arepa y del buñuelo

que aguantan los rigores del compás;

no saben de inflaciones, pero inflan

la arepuela tan delgada, que hay que verla

para dimensionar el milagro de ese logro;

no saben de glamour, ni les importa,

pero van por esos campos cada tarde,

con sus ropas limpias y heliotropos

que huelen a prudencia y a decencia;

si un hijo se constipa y no obedece,

al sen o al quenopodio, se preocupa

y acude a la “comae” y en junta médica

deciden la efectiva lavativa;

la cuchara del postre o de la sopa,

los tenedores diversos y los cuchillos,

lo resumen a cuchara de totumo

en una sencillez que me enamora;

las copas de Bohemia o Baccarat

para  el vino del color de la ocasión,

y la de los cocteles tan diversos,

lo reduce a la comba de la mano;

no conoce de cifras decimales

pero ajusta su menguado presupuesto

haciendo con los avos del centavo

un milagro local de economía;

no hablan en lenguaje refinado

ni en voces neologísticas y fartas

porque suelen llamar pan a lo que es pan;

y son tan castas, tan lógicas, tan serias,

tan madres, tan esposas tan divinas

que ya han ganado el cielo aquí en la tierra

mis madres colombianas campesinas.

                      Fragmento de la novela inédita "La Huida Definitiva"

NO DEBÍ HABER VENIDO

NO DEBÍ HABER VENIDO.




Un solo toque en la puerta. Seco. Casi hueco, como suele sonar el cencerro de madera. Yo te esperaba y cuando abrí, tu mano alzada me hizo recordar al Chavo, pero confieso que no me golpeaste a la cara. ¡Una aparición!

Te vi inicialmente serena y tranquila. Entraste. ¡No debí haber venido fue lo primero que dijiste. Yo no dije nada. Te observaba. Eran las dos de la tarde. Afuera el Sol brillaba como recién recargado y dentro los 17 grados que marcaba el control, daban la sensación de 22 grados. La cortina no alcanzaba a cubrir del todo a la ventana y sin estar la luz encendida, la claridad era total, de tal manera que el brillo de tus ojos era fácilmente detectable. Los empequeñeciste al saludar porque al reírte, tus ojos  se cierran un poco. Tu pelo, con abundantes rayos pintados aunque a tu edad parecen naturales,  corto y con gomina, reflejaba un brillo que te hacía lucir fresca y recién bañada.

Cerré la puerta. ¡Que linda eres!, dije al fin y volviste a sonreír al tiempo que aseverabas: No debí haber venido! 

No imaginas cuanto  agradezco tu visita.  No temas!. Cuando reíste de nuevo, observé como la parte alta de tu nariz se frunce un poco con tu risa y tus labios toman una forma del logo de infinito, pero pintados de rojos y carnosos. Te quedaste seria de repente y una mirada como quien quiere mirar el alma clavaste en mis ojos. Me puse serio igualmente y en silencio. 

Avanzamos algún centímetro a pesar de estar frente a frente y cerraste los ojos como si no quisieras ser testigo de lo que pasaría enseguida. Toqué tus labios y poniendo tu mano sobre mi nuca, soportaste el beso que tan delicadamente te di. ¡No debí haber venido repetiste! No temas  volví a decir. Sentí que me apretaste un poco y te devolví el abrazo con mayor intensidad. 

Tu nerviosismo era evidente. Alguna mueca en tus labios lo hacía visible. Sacudías las manos que tenías libre, como suelen hacer las mujeres que tienen afán y  las uñas recién pintadas para ayudar al secado. No te pongas nerviosa por favor. Estate tranquila, te dije. ¡No está bien lo que hago! -No haces nada. Visitas a un amigo que te ha prometido obsequiarte su libro. Ya somos amigos hace tiempo. Es cierto que es la primera vez que nos vemos, pero muchas veces ya habíamos hablado. ¡Quédate tranquila y no tengas miedo-. 

Eres tan bonita como apareces en tus fotos…! Gracias!-dijo- Tú te ves algo mayor que en la foto de tu muro, pero no mucho, dijo comprendiendo que había cometido una indelicadeza como si quisiera remediarlo . ¡Vainas de mi hijo que la ha maquillado! Le dije.  

Sentémonos me dijo. Debe ser en la cama, no tengo sillas dije. Se sentó. Yo permanecí de pie observándola esta vez de arriba abajo. ¡Es bella desde todos los ángulos, pensé y no dije nada para que no se sintiera más nerviosa. Tome sus manos y me apretó un poco. Sus manos estaban frías. La solté y de nuevo le dije que se estuviera tranquila. Voy a dedicarte el libro le dije para tranquilizarla.

Usé la misma dedicatoria acostumbrada y solo cambié el sujeto de la dedicatoria. Cuando me senté a escribirla, ella se puso de pie. Estás muy tensa le dije. No está bien que estemos juntos en la misma cama. No hacemos nada mujer le dije.  

Cuando escribía, alcé los ojos y vi como observaba el dedo gordo de mi mano, deforme de lo realmente gordo y apartó la vista de mi mano como apenada. Hice broma con mi dedo deforme y le mostré el de la otra mano igualmente feo. Se rio. Tienes bonita letra, dijo como para enderezar el entuerto. ¡Pero dedos muy feos!,  le dije.

Defenderé la palabra, te lo prometo, dijo después de leer la dedicatoria. Sus ojos reflejaban un hilillo de luz que entraba por la ventana y parecían de gato. Seguí el movimiento de sus ojos mientras leía y me maravillaba de ver como su cara se transformaba en la medida que leía y sus labios en ocasiones se despegaba del centro y ya no parecían el símbolo de infinito, sino una obra de arte que atraía. 

Debo irme. 

¿Tan pronto?...

! No debí haber venido!...

¿Qué te ha pasado?

Me gustó conocerte, es verdad, pero soy una mujer casada y no está bien que me encuentre en esta habitación solo contigo…

¿Quieres que abra la puerta?

¡No!...No quiero que me vean acá.

Hace solo ocho minutos has venido y nada te ha pasado. 

En verdad se notaba nerviosa. Toqué sus manos  y me apretó un poco la mano, me dio un beso, avanzó hasta la puerta. 

¡No salgas aun!  Cuando verifique que no había nadie en el pasillo, se marchó.

Llegaste un  jueves. El resto de la tarde me quedé solo en la pieza recordándote.  El viernes te llamé y no respondiste. ¡Solo llamé 12 veces!. No me gusta mucho el número que sigue.  ¿Estará enojada? Me preguntaba.  El sábado pasarías todo el día en la universidad, pues dictabas clases. A La una de la tarde ya había terminado el evento al que asistí. Te llamé varias veces. Era domingo. Debía regresarme. Te había preguntado donde tomar el bus de regreso y me habías indicado el lugar cuando por fin respondiste una llamada. Me fui a donde me indicaste y ¡Sorpresa!. Estabas allí,  con un pantalón de flores, creo, o a rayas, no sé. Es lo de menos. Tenías una blusa 

tejida y holgada que mostraban unas cuantas pecas que no había visto hasta entonces y unas sandalias planas.

¡Pensé que no te vería antes de irme!. 

Estoy apenada contigo.-No te preocupes amiga. Te invité a ir al hotel porque no conocía tu ciudad. 

¡No debí haber ido!. 

De haber sabido que te vería acá te habría regalado el libro sin que hubieras ido al hotel. Lo siento, le dije

¿Estás arrepentido?

Preocupado por ti!

¡Me voy contigo!...La mente humana es mucho más veloz que la luz. Se arman de inmediato estados de felicidad que nos complacen de la manera que nos hemos planteado alguna vez en la fantasía, pero le damos credibilidad. No había cerrado la boca y ya estaba en Valledupar con ella. Ya me había preguntado si de alguna manera se había enamorado de mi de tal manera que dejaría a su familia y a sus hijos para irse conmigo a Valledupar y empezar de nuevo, si dejaría sus clases en la universidad  y su empleo para seguirme, si dejaría la maestría que adelantaba y tantos proyectos solo para seguirme. Me inflaba yo de emoción como un grano de maíz pira y estallaba de alegría porque una mujer tan bella dejara todo por seguirme. 

¡Hasta Sincelejo dijo!  Recobré la calma. Me acordé de Einstein y no me inventé la fórmula de la relatividad del pensamiento porque la frase “hasta Sincelejo” me hizo aterrizar.

¡Me gustó mucho El Triunfo de la Palabra. 

Gracias le dije.

En silencio agradecí que la voz no tiene la velocidad de la mente y no se enteró de nada de lo que había pensado. ¿Hay pena interna?...Creo que sí.

Todo el viaje hasta Sincelejo lo hice observándola y alabando en silencio su belleza e internamente apenado por la velocidad de mi pensamiento que nunca sabrá.

¿Estás enojado?-me dijo-

No lo estoy. 

 Tu silencio dice lo contrario. Me ves y nada me dices.

Veo el paisaje. Me gusta la geografía de los Montes de María, esa suavidad del paisaje, esa sinuosidad cubierta de verde me gusta mucho. El paisaje en el Cesar y la Guajira es diferente. Son cerros altos que empiezan desde lo plano…De verdad, me sentía apenado conmigo mismo por haber imaginado eso. Trataba de buscar una excusa para que no supiera que me gustaba mucho y que si la miraba y alababa su belleza. Veo grandes cultivos de teca por esta región. La teca es una madera excelente y su aceite sirve para lustrar muebles dándole vida y suavidad, le dije para seguir buscando una justificación. Pasaba un rato y me pillaba mirándola y dejaba entonces que mis ojos  se fueran fijos en un objeto, una casa, un árbol, una vaca, que me permitiera perder el foco y tratar de engañarla de nuevo. Sonreía y con ese sexto sentido, me seguía la corriente. ¡Somos patéticos a veces!  Ya no trataba de pillarme, pero me miraba con  el rabillo del ojo y simplemente sonreía, Casi le agradecía que hiciera eso. 

Sale un bus a las 8 de la mañana para Valledupar, me dijo antes de arribar a la terminal. Este carro nos deja en allí. 

¿Quieres que me marche enseguida?  Debo irme a la universidad. Mi maestría no da espera me dijo.

Te agradezco la confianza por ir a verme. 

¡No debí haber ido!

¿Siempre te arrepientes de lo que haces?

Quería tener tu libro. 

¿Te sentiste acosada?

No…Pero ahora siento que no debió pasar. Sabes que tengo un esposo. 

Si…Siento envidia de la buena por él. Sonrió de nuevo

¿Por qué correspondiste a mi beso? –No lo sé- No debió pasar eso. 

¿Te molestas si te digo que me gustó mucho?

¡No hablemos de eso por favor! -¿Te vas enseguida?-

Si me dejas solo acá sí. 

Te repito que tengo que irme a clases.

¿Te volveré a ver?

Es posible.

Lo propiciamos?

…ya vamos a llegar

¿Propiciamos otro encuentro?

¡Ese es la terminal!

Me gustaría verte en otra ocasión

Es posible…

Cuando llegamos, me dio otro beso y se marchó. Me descuadra la vida esta mujer, pensé. ¿No tienes tiempo ni para un café? Grité queriendo hacerle cambiar el rumbo con el propósito de que se quedara un poco más. 

Alzó la mano y como un péndulo invertido la meneó dos veces sin voltear y desapareció. Era su mano derecha. Observé que no tenía su anillo de matrimonio y la instantaneidad del pensamiento empezó a tejer una nueva historia, tratando de explicarme porque no portaba su aro de matrimonio, si de alguna manera no se llevaba bien con su esposo que lo ocultaba, si me habría mentido y en verdad no era casada y otras muchas cosas cuando recordé que el anillo de matrimonio va en la mano izquierda.

De regreso pude deducir que hay bellezas que lo afectan a uno, que lastiman, que hieren. 

Apenas hube llegado a Valledupar empecé a escribir acerca de nuestro encuentro. He ido poniendo trozos de esto que he escrito con él ánimo de que ella de al menos un “Me gusta” y confieso que no he recibido ni uno siquiera. No responde a los innumerables mensajes que le he escrito y nunca más he recibido esa muñequita roja con un corazón en la mano que usualmente me mandaba y que le gustaba que la comparara con ella. No he podido acceder a su muro . Seguramente si has leído y te has molestado. Lo escribí para exculparte solamente.

¡Quiero que sepas que te recuerdo con mucha alegría si de alguna manera te enteras de esto que he escrito para ti amiga!

Ahora soy yo quien piensa que cuando dijiste: “No debí haber venido”, tenías razón. Yo tampoco debí haber ido a tu pueblo. 

miércoles, 7 de abril de 2021

VIVIR COMO POETA

VIVIR COMO POETA




Si has de vivir como poeta,
habrás de morir como poeta,
no se oculta el sufrimiento en la sonrisa
si en el alma las penas  se maceran
como un extraño vino imbebible.
El poeta ama,
y no exige correspondencia por amar
aunque aprecia el ser  correspondido
con versos de glorias y  gratitud.
Si no se le ama,
el poeta no renuncia al amor,
y como el "Tuerto" López,
escribe versos de sublime desconsuelo,
que es un veneno que escancia en soledades.
Es fácil saber si un poeta sufre,
pues no se oculta como otros, en el engaño
y canta su dolor con trino fiero.
Si el poeta es feliz, se vuelve repetible,
rinde culto al objeto que le alegra,
es un himno el agua en el arroyo,
una caricia el viento en la mejilla,
un sorbo de vida el leve beso.
El poeta no se oculta en el momento
en que el mísero dolor le aprieta el alma,
ni se rinde al dolor más temerario
ni amilana su temple en la desgracia.
si se ha vivido como poeta dignamente,
dignamente se muere como poeta.
…ya sabemos que la muerte del poeta es un traslado
porque el poeta no muere eternamente.


INSPIRADO: DIA DE LA TIERRA

Hoy, en el Dia de la Tierra, un poema para hacer añoranzas, como homenaje a un patio casero del antiguo Valledupar.

RETRATO DE VALLEDUPAR}
Ya no hay cercas de palito en los patios de mi Valle,
ni los burros, como antaño, comen pastos en sus calles,
se acabó el horno de barro, ese iglú tan tropical
y al fogón de los tacanes, lo ha sepultado el gas,
las escobas de pajita, al no haber patios de tierra
para  regar y barrer, más nunca las he vuelto a ver,
ni el pilón con las dos manos y las cuatro del hogar
y dos lenguas conyugales, hallan maíz pa´ pilar,
ni aquel molino en la tabla y la bandeja hallarán
un grano ´e maíz cocido para poder triturar, 
pues  ya hay harina que solo se  agrega un poco de sal
y va la arepa p´al tiesto…
¿ cuál tiesto?... 
!ni siquiera  tiesto hay! 
Ya no existen las banquetas, ese asiento popular, 
en  que el pobre se “enñangota” para poder descansar,
(el rico tenía el taburete para poderse sentar
 que a la pared recostaba porque tenía espaldar)
y las piedras de moler se perdieron hace tiempo,
y hoy solo en los museos las podemos encontrar
con leyendas truculentas: ¡Piedras de sacrificios!,
o acaso, ¡piedra lunar!, o ¡piedra de los altares!
¡y eran piedras de pangar! 
Los techos de bahareque, el microclima ideal, 
¡Ese que resta diez grados al clima en  Valledupar! 
de aquellas chozas de antaño, con murciélagos al alar 
con horquetas,  colgaderos, con cama de lienzo y más,
 ¡solo queda la de Aviva y su vecina que está
a punto de derrumbarse y que debemos  salvar!
Y por último, ya no hay patios con acacias,
pues el mango tan popular, y de tan exquisitos sus frutos
lo ha venido a reemplazar.
¡solo nos queda este cuadro para poder evocar
esos tiempos de otros tiempos cuando vivíamos en paz,
con un burro, con un horno, y con piedras de moler, 
con pilones, con banquetas y escobas para barrer,
con bello patio de tierra, para regar y barrer,  
y por estufa, tres piedras, con su leña de brasil,
y las cercas con palitos, que permitía compartir
el café de la mañana con el vecino de a pie.


Los poetas toamron un nivel descatado en la comunidad arabe preislamica  con el poeta o sha'ir realizando el papel del cronista adivinador y propagandista.

TU SEMILLA.

TU SEMILLA.




Como un fruto prohibido, tu semilla convoca
y mi boca hace agua al pensar que ya beso
esa fruta negada, ese pan antojado,
ese grano divino que germina en mi boca
y mi fértil saliva que la eleva gustosa
es abono propicio para hacer que germine
en parcela fecunda  esa fruta anhelada
por mis gratos antojos: tu semilla sublime.
La abonada pradera que le ofrece mi boca
a la próvida almendra de sabor exquisito
enloquece de ganas, la simiente exigida
y mi lengua sedienta, un reptil que provoca
un zarpazo angustiado que te incita al gemido,
en el éxtasis plácido que te vuelve a la vida.


LA LLAVE

Te recuerdo intentando cerrar la vieja chapa
del vetusto hotel de tu posada.
El aire caliente aunque tempranero,
lograba sacarte quejas apenas audibles
que por tu temperamento agraciado
parecía complacerte. Sé que no era así.
Tus ojos claros a contraluz de la mañana,
parecían complacidos
con los dardos luminosos del sol a las siete
de este Mompox de marzo,
Claro y tórrido.
Por fin, cuando la cerraste,
ya el café se había enfriado y salimos
por la Calle Real del Medio,
a conversar con los areneros, con los pescadores,
con la gente del mercado,
a conocer casas de historias remotas y lindas,
a imaginar a Bolivar con resaca y en ese calor infernal
lo mal genioso que se pondría en la Casa de los Piñeres,
donde planeaba su viaje a Santa Marta,
para invertir el rumbo a Cartagena;
a preguntar cómo se llama ese caserón abandonado
y quienes fueron sus dueños,
a averiguar el costo de las casas abandonadas
y a sorprendernos por el precio escuchado
y yo, a pensar que lindo sería perdernos para siempre
en ese pueblo sin carretera pavimentada
pero lleno de historia y de amor
mientras tú dejabas que pasara el tiempo
para tu conferencia en el ayuntamiento municipal
aplaudida a rabiar,
mientras yo regresaba a Valledupar
con la inmensa tristeza de alejarme de ti,
trayendo conmigo la llave que conservo
como si fuera el código de signos convenidos
para guardar el secreto de nuestro amor.

NO HAY ESPACIO LIBRE EN MI MEMORIA

No hay espacio libre  en mi memoria.
En cada átomo,  (¿la memoria tiene átomos?),
se acomoda algo tuyo,
cada centímetro  lo abarcas a tus anchas ,
(¿se mide la memoria por centímetros?),
cada instante (¿tiene instantes la memoria?)
lo llenas de recuerdos siempre gratos.
En la extensa dimensión de mi memoria
(no sé si un simple punto, algún área 
o la simple realidad de los objetos)
no hay espacios disponibles para nada,
en la forma o las formas que se den,
( no sé si plana, si esférica o cuadrada,
si  cúbica, ( ¿si tiene la memoria una figura? )
se amoldan cosas tuyas que me llenan.
Esta falta de espacios, o dimensiones
o de formas, o de tiempo o de figura,
no la alcanzo a comprender.
Yo, que no entiendo, ni de megas, de gigas ni de teras,
ni de átomos, moléculas o neutrones,
nada puedo entender, pues mi memoria,
no es expandible como aquella memoria del infiel,
que permite suprimir algún archivo
para darle cavidad a datos nuevos.
Si me llena y me complace tu recuerdo
¿para qué  borrarlo  si no quiero?

ME GUSTA RECORDARTE

Te recuerdo, amor, rendida,
con una sonrisa en tu rostro de plena satisfacción.
Te recuerdo desnuda,
portadora de mis líquidos,
con tus brazos extendidos
como aquellas bailarinas de ballet
Te recuerdo, amor,
con tus ojos cerrados
que te muestran virginal y obscena a la vez.
Te recuerdo jadeante,
dándome las gracias que yo he debido darte.
Te recuerdo en la cama
de sábanas revueltas y de almohadas fuera de lugar,
En la habitación a media luz
riéndote de la risa que me produce el éxtasis,
Esa risa posterior al grito
que te impresiona,
que es como mi pequeña muerte.
Te recuerdo nítida,
como si estuviera sucediendo hora,
y me produce la misma agradable sensación
que me produce tu presencia.
Te recuerdo, amor,
Recuerdo tu lunar de corazón,
Las pecas hermosas de tu rostro hermoso,
La rebeldía de ese mechón de pelo.
¡Me gusta recordarte!

BELIZA, TU PELO TIENE


3 poemas, 3 letras, 3 ideas inspiradas:
-AMORES DE SIGLO ENTERO
-PARA QUE TODO SEA COMO AL PRINCIPIO.
-BELIZA, TU PELO TIENE




Ágil saeta que encantada vuela,
en tiempos de amores, por sagrada tierra,
cazando inocencia,
que no bien la cazas, cuando la liberas;
que al conejo blanco, de luengas orejas,
molestas con gracia y con gracia besas
para disculparte por tantas molestias;
que saltando piedras vas por los arroyos
con tanta pericia, sin mojar tus suelas
que creo que levitas por sus aguas frescas;
que cantas con tono de mirla amorera,
que ríes con la gracia que reír quisieran
las tres gracias juntas, si reír pudieran;
que al aire extiendes en veloz carrera
las hirsutas hebras de tu cabellera
que blondas devuelven la luz que les llega
en finos destellos de luz que no ciega;
y al caer la noche...Calladas se vienen
miles de luceros que dormir no quieren
y van a tu encuentro y el tu pelo prenden
tibias candelitas, luces inocentes
que te angustian algo, porque no comprendes
que gracia infinita, Beliza, tu pelo tiene.



PARA QUE TODO SEA COMO AL PRINCIPIO.

El amor nunca reboza la copa,
Por eso no es posible querer mucho a una mujer
Aunque se quiera con el alma;
en sorbos exquisitos se consume día a día
dejando espacios disponible
al destilamiento de nuevos amores.
El amor no puede acumularse
porque cada día trae amores nuevos
y aun yuxtaponiendo amor a los amores
no se repite jamás el amor,
¡de ahí su grandeza!
 No teman inventar amores nuevos
pero no intenten patentarlos
porque no serán originales.
Dios colocó todos los amores en el mundo
y corresponde a las parejas entresacar
para si, el que más convenga y satisfaga.
 Jamás imaginen haber entregado todo el amor
porque aun rebasando lo aparentemente humano posible
les sorprenderá la variedad y exquisitez
de los amores nuevos
y cuando la descendencia llegue,
estarán convencidos que los ríos de amores
que creyeron verter,
son apenas tímidos arroyuelos
comparados al inconmensurable océano de amores
que darán a vuestros hijos.
 Y sin algún día temen haber agotado los amores,
observen hacia sus adentros pasionales
y encontrarán que aun arde la lava
y que El Kracatoa les quedará pequeño
cuando decidan hacer erupción.


AMORES DE SIGLO ENTERO
                                           A Doña Margarita Novoa de Osorio
                                                      en sus cien años de vida.
Mil novecientos…Está lejos Margarita.
¿Cuántas cosas exquisitas
en un siglo se disfrutan?
¿Cuántas penas superadas?
¿Cuántas metas alcanzadas?
¿y satisfacciones?...!Muchas!
Es un siglo de la historia
que se queda en el recuerdo
por los logros alcanzados,
siglo de padres,
de amores, de esposo,
de hijos, de nietos, de bisnietos,
y rebisnietos.
Siglo en síntesis
de alegría y de amor.
Tú, Margarita, inventaste
la reacción en cadena
y Einstein se la apropió
y cuando él ensayó la explosión atómica,
ya tu radiabas amores de nuevo siglo
e irradias aun, amores de siglo entero,
sólo que tu ensayo es benigno. Viniste Margarita con el siglo,
y hoy nos los entregas completo,
mejorado hasta el exceso.
Hace un siglo Margarita
retoñaste en un jardín
entre el lirio y el jazmín
y otras flores muy bonitas,
fuiste creciendo sin prisa
al jardín de los amores
 mientras a efímeras flores
el tiempo las estrujaba,
tú al tiempo deshojabas
como a una margarita,
te abonaba la sonrisa
del hogar donde creciste,
dulce hogar donde aprendiste
que el amor no tiene prisa
y con paciencia infinita
haz tejido en tus fulgores
una centuria de amores
que como un faro nos guía.
 Margarita, por tu día
¡pinto el siglo de colores! .

Comparte para que nuestros poemas llegue tan lejos como sus letras.


CONSILLIUM

CONSILLIUM



No dar puntadas en falso al zurcido de la vida
pues si ocurre la caída, no culparnos así mismos
que en la vida todo pasa,
retirarnos del abismo si la senda es prolongada
para que en la resbalada nos podamos reponer,
y continuar la jornada.
si  la prisa nos azora, recordar al rey urgido
que a su cochero le pide, hacer despacio el camino.
que lo importante es llegar,
si  el hambre nos atosiga, llenar sin prisa la andorga
sin exagerar la vianda, que también la gula es mal
posible de superar,
no pretender, como Raiza, procurar cada  placer,
pues si alguno es denegado, no tener la frustración
del placer insatisfecho,
ni andar, como aquel Panurgo, dejando que pase el tiempo
sin preocuparse por nada, que excederse no hace bien,
ni limitarse tampoco.
tomar decisión a tiempo, no sea que la duda inquiete
y caigamos en dilema ni el asno de Buridán.
que  de hambre y sed perece, entre la paja y el agua,
ni tomarse a prisa todo, como si fuera inminente
dar respuesta sin pensarla, pues la vida nos enseña
que dos pelucas son mucho, cuando hay calvicie total.
Ante la ofensa ser lento que es mala la lengua pronta
que  el rencor es quien responde los  agravios recibidos
y el improperio regado, no se puede recoger.
dar el socorro oportuno, cuando se nos solicite,
estar dispuesto a servir, que es bueno el favor a tiempo,
¡dale tu  agua al sediento, no a quien ha muerto de sed!
en cuanto a mí, hijos míos, no habiendo hacienda que dar,
dejo un consejo versado, (más por el verso que sabio),
que no es camisa de fuerza; se puede o no, recoger.
Sabiendo que me he quemado, en la luz de la experiencia
soy como un faro apocado, que en medio de la tormenta
te lleva a puerto seguro aunque no me puedas ver.






PARTE LA MUSA

Parte la diosa…
No queriendo usar sus alas,
decide viajar por autobús.
su belleza trastornará a los pasajeros,
tanto como a mí;
su olor a Cielo definirá para siempre
el olfato de sus compañeros de viaje
y desarrollarán, de la misma manera que he desarrollado yo,
la adicción a tu olor,
(entonces me comprenderás).
El mortal, que por fortuna o infortunio,
haya viajado en el lado contiguo al tuyo,
lamentará, como lo lamentó Gabo una vez,
no haber compartido un adjetivo contigo,
porque el hieratismo que te viste le habrá privado de ello;
tampoco habrá de ver, la inmensa belleza de tus ojos,
porque el egoísmo de tus elegantes lentes negros
no lo permitirá;
tampoco, y a causa del hermetismo cómplice del vehículo,
la brisa jugará con tu pelo
y ninguna hebra tocará la cara del infortunado mortal.
…Me quedo en la estación
con mi brazo oscilatorio,
que no acierta aquietarse
hasta cuando mis ojos pierden de vista,
en el horizonte reverberante de este marzo caluroso,
a ese a ese bandido novecientos veintidós
que la lleva desde Valledupar.

TU PELO

Cuando el céfiro baja a jugar con tu pelo,
caprichosas figuras en las ramas enreda
y hace un manto de ámbar con tus hebras de seda
y lo cuelga en tus hombros y los hace más bello.
La cascada bruñida de tus lindos cabellos
-que Iguazú, La Victoria o El Ángel quisiera-
tiene en hilo azabache   de Amazonas su selva
y la luz de dos soles en sus finos destellos.
Como un tul que te adorna, la hermosísima fronda
va en tus hombros coquetos, en vaivén convulsivo
arrastrando elegancia por las céntricas calles
cuando mueves tu testa en un giro que asombra
quiebra el cuello al andante que voltea compulsivo
a mirar complacido tu enigmático talle.

AFERRADO

AFERRADO




Así, como la hiedra, aferrado a tus instintos
satisfecho hasta el exceso trascurre mi vida a tu lado.
Tu rostro adusto y bello me gusta,
se contrapone a la belleza de tu alma sonriente,
a tu bonhomía.
Eres franca, cuando me dices cuatro razones
armada como de una batuta invisible
que mueves como dirigiendo una orquesta inexistente.
Yo me molesto en el acto pero al analizar, sé que tienes razón
y evito insistir en mis errores.
Me enamora tu talante,
ese no dejarme pasar un error es un acierto de tu parte,
me gusta la sobria seriedad que te acompaña
y que tiene que ser muy bueno el chiste para la sonrisa.
Tu no te ríes por pendejadas,
no celebras descalabros y me alientas a continuar
y eso te hace grande.
El hieratismo que te acompaña, aún en las fotos
dan fe de la excelsa majestad de tu personalidad.
Cuando me ves vacilar ante la decisión que es menester tomar
me empujas a tomarla y siempre aciertas.
Cuando me encaras, con tus impresionantes ojos verdes
no es tu cara la que veo…!Es la esperanza!
es la sustancialidad del alma lo que veo,
es la ecuación elemental resolviendo el problema,
son dos ojos verdemares dispuestos
a resolver mis vacilaciones de una vez por todas!
Ahora, cuando la senectud me acompaña,
celebro que también tú me acompañes.
Que si nos negamos para el amor carnal,
nos entregamos íntegros para el resto de los amores.
Al fin y al cabo, hemos saciado todos los gustos,
atesoramos ganancias de la vida
y vamos al despilfarro final de las pasiones.

SOBREVIVIENTES.

Se sigue vivo a pesar de todo, 
se sigue vivo al vórtice violento,
se sobrevive al hambre y a la bala
y al smog y a la lluvia ácida
y al terremoto inclemente, 
hasta el sol, que criminal o vengativo 
sus rayos cancerígenos envía;
se sobrevive al llanto, 
a la vista borrosa de las lágrimas,
a las colas de desmayo,
a la punzada del tallo de una flor,
a la excreción inocentes de las aves;
se sigue vivo a pesar del joven Werther
y a la trágica historia de Romeo,
se sobrevive a pesar de los cilindros con metralla
y a pesar de las minas “quiebrapatas”;
Se sigue vivo a pesar de Herodes,
a pesar de Hiroshima
y después del Once de septiembre 
y después de Afganistán, 
seguimos vivos a pesar del árabe hombre bomba
y a pesar de Hitler y Sharom. 
Es muy duro exterminar la Raza Humana: 
¡cuando muera el amor, feneceremos¡

El mundo es ancho poeta, ¡pero es tuyo¡

¡Ancho el mundo poeta¡
no dejes que limiten tu sendero, 
transita la vereda que tú quieras
y úntate de luces a placer, 
defiende la palabra con tus versos,
conjuga en presente tus propósitos
confiado en que un día tendrás razón
¡y lucha por ellos¡
No agotes la bebida que te place
que alguien padece de tu sed
y serás bienaventurado si le sacias.;
canta tu pena con sonoro trino
y no te limites a llorar
¡y sufre¡…!Sufre mucho¡
que tu fibra es resistente a los pesares;
no limites tu vida buscando la Gloria urgente
que te llegará sin prisa,
(la gloria súbita padece de muerte súbita). 
Si un día tienes motivos par llorar, 
¡llora¡ 
y lava con tus lágrimas tus penas
y si tienes motivos para reír, 
sonríe apenas, como si estuvieras solo;
el llanto del poeta enternece
la carcajada del poeta suplica compasión.
Si del laurel la rama adorna tu cabeza
en merecida hora 
deshoja tu corona y repártela a tu pueblo
en átomos de gloria
que el pueblo te lo eneplicará.
Enamórate de lo imposible poeta
y decanta el vino definitivo de tu éxtasis
y cuando refugiado pretendan 
descenderte a los infiernos
¡grita¡
que el grito de los poetas tiene eco
¡o calla¡
y desciende y nos describes
en versos doloridos el averno
que luego te elevarán hasta la gloria
inmortal de los recuerdos.
Sé niño poeta,
que el poeta se comprime al llanto infantil
y se expande al infinito en su sonrisa
sé, por sobre todo, amigo poeta, sé amigo
y escribe los versos que quisieran
escribir y no han podido
tus amigos invisibles de la tierra
y el enemigo, que con pesar, te acepta

POEMAS Y EL MADRIGAL FINAL

EL MADRIGAL FINAL.




Tu amor se me escapa
como el aire de los hemisferios de Magdeburgo;
en mis excesos persecutorios
voy arrasando tus intimidades
sin proponérmelo.
Te ruego comprensión.
Anima mi voluntad
los felices recuerdos de otrora
y la pretensión
del irrenunciable derecho a la felicidad.
No quiero arrasar la tierra de los amores;
me propongo sembrar alegrías
en nuestra mutua aridez,
repoblar la memoria de los olvidos,
recuperar los efluvios agotados,
emancipar los orgullos
para darle ubicuidad a lo racional,
quiero encajar en ti
como la última ficha del puzzle,
completar el tiempo de los enojos
y erradicarlos,
quiero rasarme con lo justo,
hundir los egoísmos,
aislar las vanidades,
quiero emerger.
Quiero, como tu, estar al borde del Halo de Minerva
sin tocar su gloria todavía.
Quiero en esencia,
aunarme al epílogo feliz
y cantar a dúo contigo
el madrigal final.INSISTENCIA.




Cuando se seca la fuente de los besos,
al borde de los labios ardorosos
y se taladra la roca,
ígnea aun
y se rompiera la barrena tesonera
y la broca de tungsteno se amellara
y la punta de diamante fracasara
y se insiste en perforar,
en busca del líquido melífero,
…! Brota el amor!
Si se sacia al borde de los labios,
la sed de amor que nos acosa…
¿Para qué se quiere perforar la roca?

TUS OJOS




Cuando la tristeza abate tus sentidos
hay en tus ojos una especie de mar dormido,
una serenidad pesada, rasante,
como el horizonte en la pradera.
Cuando estás triste,
tus ojos tienen  la tranquilidad de un prado retoñado,
la inquietante impavidez de los desiertos,
el silencio de la una de la mañana.
Finalmente, tus pestañas  cierran como un cofre,
toda la paz del mundo en la mirada.
He encontrado en tus ojos en otras ocasiones.
la  cimbreante vivacidad  del reguetón.
el movimiento convulsivo de la salsa,
la movilidad del pájaro en la grama,
el celo de la venada en el arroyo,
un mar de leva incontenible,
toda la alegría concentrada
en la serenidad de dos iris perturbadores
que avivan estas ansias de mirarme
retratado en esos ojos noveleros.
Tus ojos son el medio necesario
para aproximarse a la ataraxia
o al desbarajuste hormonal de los sentidos;
pueden ser la paz suprema en un instante
y saltar convulsivamente al caos.
Son tus ojos, la chispa de todos los arranques,
un polo a tierra necesario,
una luz que bien puede extraviarte,
un agujero negro con dos soles,
un río cegado de dolores,
el rayo iniciático del acierto
o el error cromático de un día soñado.
¡Tus ojos mujer…tus ojos-
¡Esos tizones salvado del diluvio
que encienden mis años otoñales!

UN AMOR IMPOSIBLE POSIBLE.




Yo en tus brazos…
Exprimiéndome hasta saciar tus ansia,
tú en mi brazos…
exprimiéndote amores inmensos,
nuestra mente
amarrando del alma los besos,
nuestros besos,
quemando la cama.
Una lágrima que te desmaquilla,
tres orgasmos en la hora furtiva
en que escapamos de nuestros hogares.
Una leve mirada a los ojos,
con los ojos aguados del llanto,
unos labios con borde de Uranio
que al besarme recuerdo a Hiroshima.
una piel que le brotan espinas
si te toca un poquito mi mano,
un “Te quiero” que emula a las olas,
dos palabras que no hablen de amores
en el grato silencio que encierras;
margaritas que al último pétalo
siempre dicen te quiero o me quieres;
cien huesitos de pollo quebrados
que las leyes simétricas hienden,
un respiro y de nuevo a tus labios
a quemarme los labios de ganas,
tus quejidos llenando la pieza
en la entrega total vespertina,
unos ojos cerrados que observan
unos labios abiertos que callan,
frenesí…La perfecta palabra
que jamás en la vida nombramos,
un deseo al que nunca saciamos
porque unimos las ganas con ganas;
una calle repleta de gente
y nosotros en aceras distintas
ocultando el amor más visible,
los hoteles sin agua caliente
porque sé que tus besos me queman:
¡Un amor imposible posible!
Un esposo que juro que te ama,
una esposa que juras que me ama
aunque yo te lo niegue insistente.
Muchos planes de vida futura
que nos una en un beso perenne.
otra cita, tal vez para el viernes
a vivir nuestra bella aventura.
Ningún beso al tomar colectivo
por temor a que puedan mirarnos
(por debajo de cuerda, las manos
estrechamos por muchos motivos).
…Y volvernos a nuestros hogares
a pensar mutuamente con celos
en que él te tendrá entre sus brazos
y que yo calmaré mis desvelos
con mi esposa en su tibio regazo.

El Carpintero y la Poesía

El Carpintero y la Poesía,




En la carpintería, hay una herramienta, EL GRAMIL, que es un clavo en un palo horizontal cuya punta asoma para hacer rayas en piezas repetidas, limitada por otro palo vertical. Si eso no es la métrica de la carpintería, si el metro mismo no es la métrica del verso llevada a la madera, se puede negar que estas dos profesiones sean afines. En la suave curva de una balanza, donde se duerme el niño o el anciano, o en el cándido vaivén del mecedor hay mensaje celestial solo hallado en la poesía.

EL CARPINTERO DE TUS SUEÑOS.

Seré el carpintero de tus sueños!,
 con  mis herramienta y mis manos
daré forma a cada uno de ellos.
Habré de calar una alacena
 en donde colocaré tu imagen
 en cedro carmín de muy buen tiempo. 
Con el sesgo, la gubia y mis escoplos 
Te moldearé con pasión irreductible
Hasta dar las forma perfecta de tus sueños.
No talaré un árbol para hacerte...
¡No es justo embellecer al ecocidio!: 
Reciclaré un tronco desahuciado 
para darle vida en tu figura.
Tallaré en una gruta  invisible 
 nuestro  sacro nido, 
una especie amor de chuceleco,
donde habré de verte sin testigos.
 Pintaré un cielo de cerúleo aspecto 
Que te muestre un sol  dorado y tibio
Que contraste al frío de tu universo; 
No empedraré de lozas los caminos
Para que tu planta acaricie nuestro suelo
Y con vigor crezca la grama
Como crece mi emoción cuando te observo;
No horadaré la roca con mi sesgo 
En procura de líquidos benignos, 
porque la sed que a menudo nos persigue,
 la saciaremos amor, con nuestros besos.
 Elevaré mis manos hasta el cielo,
para bajar a tu nido algún lucero 
e iluminar la  gruta de los sueños; 
Y tallaré tu talle en fino cedro
 y en lugar de lijas, daré besos  
para poder pulirlo con esmero, 
tallaré por tus piernas dos columnas
que sostengan este enorme monumento
 y con la broza de ese cedro, 
 haré,  como el que tienes, 
los bucles divinos de tu pelo,
Lo curaré con lacas naturales, 
Para que el filtro artificial de UV tan alto
No  ampolle tus pies, como otros tiempos,
y pondré tu imagen en el nicho 
que en cedro tallado de buen tiempo
adorne en la caverna  de los sueños
Y cuando todo esté dispuesto, 
En acuerdo mutuo nos pondremos
 para hacer del amor un grato juego 
en cada amanecer y en cada tarde
 y en  la noche prima y ya avanzada
disfrutarlo en éxtasis intenso 
y verter en tus entrañas
este efluvio que emana  por tus besos
al igual que una alfaguara prodigiosa 
y alejar la polilla de los sueños. 

SOSTENIENDO CON LAS MANOS MI CABEZA.
                                         (Para ti, amigo invisible, que quisiste
                                           componer este verso y no pudiste).
Hundido el pensamiento en los abismos
insondables de tu infértil lejanía,
balbuceo estériles letanías 
a bordo de mí mismo.
Cansado del paso peregrino
de ir y venir en desventuras,
enlividece de a poco mi figura 
en contraste a tu rostro, tan divino.
Y, acomodando el rostro a la sonrisa,
para no develarte mis tristezas,
festejo el chascarrillo que se cuenta;
pero van por dentro tus desdenes,
royendo el corazón y aquí me tienes,
sosteniendo con las manos mi cabeza.

VEN A REDIMIRNOS LA MEMORIA.
En Valledupar permanecemos todavía…

La parte alta del Café de las Madres
aún tiene el aroma exclusivo de la musa.
Hay duendecillos que asaltan la memoria,
pero son duendes sin gracias, muy opacos.
Los viejos poetas, monotemáticos ahora
y desde tu presencia,
te presentimos en cualquier lugar,
alterando las emociones a tu paso.
Te sabemos en Bucaramanga,
minimizando la gracia de sus parques,
opacando, sin proponértelo,
las luces de sus fuentes
y los extremistas racionales,
prefiriéndote a la estatua de Botero.
En Valledupar permanecemos todavía,
echándole al café la culpa de nuestros desvelos
como ejercicio desorientador de la memoria.
Permanecemos, mirando al noroeste,
por donde apareciste
y con las frustradas ansias de olvidarte 
para volver a hablar del soneto,
tan venido a menos desde tu aparición.
Permanecemos los seis viejos poetas,
atados, como Ulises, al mástil de los sueños,
queriendo abandonar al Valle
para irnos en tu búsqueda.
¡Sólo la fe en tu retorno nos detiene!
  Permanecemos en Valledupar,
escribiéndote poemas y rompiéndolos
porque ninguno imaginamos de tu agrado.
¡Vuelve!...!Ven a redimirnos la memoria!