EL MADRIGAL FINAL.
Tu amor se me escapa
como el aire de los hemisferios de Magdeburgo;
en mis excesos persecutorios
voy arrasando tus intimidades
sin proponérmelo.
Te ruego comprensión.
Anima mi voluntad
los felices recuerdos de otrora
y la pretensión
del irrenunciable derecho a la felicidad.
No quiero arrasar la tierra de los amores;
me propongo sembrar alegrías
en nuestra mutua aridez,
repoblar la memoria de los olvidos,
recuperar los efluvios agotados,
emancipar los orgullos
para darle ubicuidad a lo racional,
quiero encajar en ti
como la última ficha del puzzle,
completar el tiempo de los enojos
y erradicarlos,
quiero rasarme con lo justo,
hundir los egoísmos,
aislar las vanidades,
quiero emerger.
Quiero, como tu, estar al borde del Halo de Minerva
sin tocar su gloria todavía.
Quiero en esencia,
aunarme al epílogo feliz
y cantar a dúo contigo
el madrigal final.INSISTENCIA.
Cuando se seca la fuente de los besos,
al borde de los labios ardorosos
y se taladra la roca,
ígnea aun
y se rompiera la barrena tesonera
y la broca de tungsteno se amellara
y la punta de diamante fracasara
y se insiste en perforar,
en busca del líquido melífero,
…! Brota el amor!
Si se sacia al borde de los labios,
la sed de amor que nos acosa…
¿Para qué se quiere perforar la roca?
TUS OJOS
Cuando la tristeza abate tus sentidos
hay en tus ojos una especie de mar dormido,
una serenidad pesada, rasante,
como el horizonte en la pradera.
Cuando estás triste,
tus ojos tienen la tranquilidad de un prado retoñado,
la inquietante impavidez de los desiertos,
el silencio de la una de la mañana.
Finalmente, tus pestañas cierran como un cofre,
toda la paz del mundo en la mirada.
He encontrado en tus ojos en otras ocasiones.
la cimbreante vivacidad del reguetón.
el movimiento convulsivo de la salsa,
la movilidad del pájaro en la grama,
el celo de la venada en el arroyo,
un mar de leva incontenible,
toda la alegría concentrada
en la serenidad de dos iris perturbadores
que avivan estas ansias de mirarme
retratado en esos ojos noveleros.
Tus ojos son el medio necesario
para aproximarse a la ataraxia
o al desbarajuste hormonal de los sentidos;
pueden ser la paz suprema en un instante
y saltar convulsivamente al caos.
Son tus ojos, la chispa de todos los arranques,
un polo a tierra necesario,
una luz que bien puede extraviarte,
un agujero negro con dos soles,
un río cegado de dolores,
el rayo iniciático del acierto
o el error cromático de un día soñado.
¡Tus ojos mujer…tus ojos-
¡Esos tizones salvado del diluvio
que encienden mis años otoñales!
UN AMOR IMPOSIBLE POSIBLE.
Yo en tus brazos…
Exprimiéndome hasta saciar tus ansia,
tú en mi brazos…
exprimiéndote amores inmensos,
nuestra mente
amarrando del alma los besos,
nuestros besos,
quemando la cama.
Una lágrima que te desmaquilla,
tres orgasmos en la hora furtiva
en que escapamos de nuestros hogares.
Una leve mirada a los ojos,
con los ojos aguados del llanto,
unos labios con borde de Uranio
que al besarme recuerdo a Hiroshima.
una piel que le brotan espinas
si te toca un poquito mi mano,
un “Te quiero” que emula a las olas,
dos palabras que no hablen de amores
en el grato silencio que encierras;
margaritas que al último pétalo
siempre dicen te quiero o me quieres;
cien huesitos de pollo quebrados
que las leyes simétricas hienden,
un respiro y de nuevo a tus labios
a quemarme los labios de ganas,
tus quejidos llenando la pieza
en la entrega total vespertina,
unos ojos cerrados que observan
unos labios abiertos que callan,
frenesí…La perfecta palabra
que jamás en la vida nombramos,
un deseo al que nunca saciamos
porque unimos las ganas con ganas;
una calle repleta de gente
y nosotros en aceras distintas
ocultando el amor más visible,
los hoteles sin agua caliente
porque sé que tus besos me queman:
¡Un amor imposible posible!
Un esposo que juro que te ama,
una esposa que juras que me ama
aunque yo te lo niegue insistente.
Muchos planes de vida futura
que nos una en un beso perenne.
otra cita, tal vez para el viernes
a vivir nuestra bella aventura.
Ningún beso al tomar colectivo
por temor a que puedan mirarnos
(por debajo de cuerda, las manos
estrechamos por muchos motivos).
…Y volvernos a nuestros hogares
a pensar mutuamente con celos
en que él te tendrá entre sus brazos
y que yo calmaré mis desvelos
con mi esposa en su tibio regazo.




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