miércoles, 7 de abril de 2021

El Carpintero y la Poesía

El Carpintero y la Poesía,




En la carpintería, hay una herramienta, EL GRAMIL, que es un clavo en un palo horizontal cuya punta asoma para hacer rayas en piezas repetidas, limitada por otro palo vertical. Si eso no es la métrica de la carpintería, si el metro mismo no es la métrica del verso llevada a la madera, se puede negar que estas dos profesiones sean afines. En la suave curva de una balanza, donde se duerme el niño o el anciano, o en el cándido vaivén del mecedor hay mensaje celestial solo hallado en la poesía.

EL CARPINTERO DE TUS SUEÑOS.

Seré el carpintero de tus sueños!,
 con  mis herramienta y mis manos
daré forma a cada uno de ellos.
Habré de calar una alacena
 en donde colocaré tu imagen
 en cedro carmín de muy buen tiempo. 
Con el sesgo, la gubia y mis escoplos 
Te moldearé con pasión irreductible
Hasta dar las forma perfecta de tus sueños.
No talaré un árbol para hacerte...
¡No es justo embellecer al ecocidio!: 
Reciclaré un tronco desahuciado 
para darle vida en tu figura.
Tallaré en una gruta  invisible 
 nuestro  sacro nido, 
una especie amor de chuceleco,
donde habré de verte sin testigos.
 Pintaré un cielo de cerúleo aspecto 
Que te muestre un sol  dorado y tibio
Que contraste al frío de tu universo; 
No empedraré de lozas los caminos
Para que tu planta acaricie nuestro suelo
Y con vigor crezca la grama
Como crece mi emoción cuando te observo;
No horadaré la roca con mi sesgo 
En procura de líquidos benignos, 
porque la sed que a menudo nos persigue,
 la saciaremos amor, con nuestros besos.
 Elevaré mis manos hasta el cielo,
para bajar a tu nido algún lucero 
e iluminar la  gruta de los sueños; 
Y tallaré tu talle en fino cedro
 y en lugar de lijas, daré besos  
para poder pulirlo con esmero, 
tallaré por tus piernas dos columnas
que sostengan este enorme monumento
 y con la broza de ese cedro, 
 haré,  como el que tienes, 
los bucles divinos de tu pelo,
Lo curaré con lacas naturales, 
Para que el filtro artificial de UV tan alto
No  ampolle tus pies, como otros tiempos,
y pondré tu imagen en el nicho 
que en cedro tallado de buen tiempo
adorne en la caverna  de los sueños
Y cuando todo esté dispuesto, 
En acuerdo mutuo nos pondremos
 para hacer del amor un grato juego 
en cada amanecer y en cada tarde
 y en  la noche prima y ya avanzada
disfrutarlo en éxtasis intenso 
y verter en tus entrañas
este efluvio que emana  por tus besos
al igual que una alfaguara prodigiosa 
y alejar la polilla de los sueños. 

SOSTENIENDO CON LAS MANOS MI CABEZA.
                                         (Para ti, amigo invisible, que quisiste
                                           componer este verso y no pudiste).
Hundido el pensamiento en los abismos
insondables de tu infértil lejanía,
balbuceo estériles letanías 
a bordo de mí mismo.
Cansado del paso peregrino
de ir y venir en desventuras,
enlividece de a poco mi figura 
en contraste a tu rostro, tan divino.
Y, acomodando el rostro a la sonrisa,
para no develarte mis tristezas,
festejo el chascarrillo que se cuenta;
pero van por dentro tus desdenes,
royendo el corazón y aquí me tienes,
sosteniendo con las manos mi cabeza.

VEN A REDIMIRNOS LA MEMORIA.
En Valledupar permanecemos todavía…

La parte alta del Café de las Madres
aún tiene el aroma exclusivo de la musa.
Hay duendecillos que asaltan la memoria,
pero son duendes sin gracias, muy opacos.
Los viejos poetas, monotemáticos ahora
y desde tu presencia,
te presentimos en cualquier lugar,
alterando las emociones a tu paso.
Te sabemos en Bucaramanga,
minimizando la gracia de sus parques,
opacando, sin proponértelo,
las luces de sus fuentes
y los extremistas racionales,
prefiriéndote a la estatua de Botero.
En Valledupar permanecemos todavía,
echándole al café la culpa de nuestros desvelos
como ejercicio desorientador de la memoria.
Permanecemos, mirando al noroeste,
por donde apareciste
y con las frustradas ansias de olvidarte 
para volver a hablar del soneto,
tan venido a menos desde tu aparición.
Permanecemos los seis viejos poetas,
atados, como Ulises, al mástil de los sueños,
queriendo abandonar al Valle
para irnos en tu búsqueda.
¡Sólo la fe en tu retorno nos detiene!
  Permanecemos en Valledupar,
escribiéndote poemas y rompiéndolos
porque ninguno imaginamos de tu agrado.
¡Vuelve!...!Ven a redimirnos la memoria!

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