PERDÓN.
A ti, mi esposa amadísima y tan buena,
que en gracias trocaste mis tristezas
en la hora cumbre de mis penas;
a ti, por tu porte sereno y tu belleza
que en cáliz dorado me ofrendaste,
conservando el rigor de tu pureza;
a ti, que mis heridas pútridas curaste
con un amor tan grande y tan sincero
que el cuerpo y el alma me sanaste;
a ti, que te llevo en la mente y que te quiero
con un raro amor que si profano,
arrepentido busco tu sendero
porque tu vida y mi vida de la mano
de Dios y nuestros hijos y sus dones
nos une cuando más nos alejamos;
a ti, que contrito reclamos tus perdones
por la infidelidad repetitiva
acudo a que me ayudes…
yo sé que no mereces te traicione
porque llenas mis ansias y mis anhelos
pero hay algo que vulnera mis acciones
y soy débil a la carne, aunque te quiero
y peco, y al instante del pecado,
es tu cuerpo el que tomo, y no el ajeno.
Los tres días que paso en cuarentena,
cuando infiel otro cuerpo he tropezado
me delatan, y dolida te enajenas,
y te pido perdón avergonzado
y prometo, (y sé que en vano lo prometo)
retirarme del placer y del pecado;
en nadie como en ti, placer encuentro,
ni tan pura la entrega que recibo,
ni franca la que doy en el momento
y temeroso tres días no estoy contigo,
por el extraño respeto que te guardo,
aunque hierva en ansias de tu abrigo.
Comprende amada mía y tenme paciencia
porque el tiempo me enseña que en tu seno
encuentro del amor toda la esencia
y esos actos infieles que sostengo,
muy lejos de alejarme, a ti me acercan
y más enamorado me mantengo.
AL GARETE. (A LOS 68 AÑOS)
-Radiografía de un itinerario vital-
Cansado del vuelo sin destino,
se detiene a reposar el ave
en el verde ciruelo,
observa en el cruce de caminos
un amplio transitar y no sabe,
cuál es el sendero.
Medita en milimétrica medida
en la ruta que raudo seguiría
a feliz destino,
y fue al Oeste, apostándole a la vida
que allí feliz sería,
y equivocó el camino.
Tras un largo transitar en esa ruta,
decide ir por nuevos horizontes
y se atreve,
navegando cabizbajo busca,
al ciruelo, seco entonces,
y medita breve.
Levanta hacia el Norte el ágil vuelo
donde intuye que hallará felicidad,
y empieza luego
un camino tortuoso y pendenciero
que transita con mucha estoicidad
y pierde de nuevo.
Se va aleteando acongojado
a tierras lejanas, extranjeras
a meditar…
Ya había escogido al Este enamorado
de un ave bella, bella!, bella!!
sin pensar.
Pasado muchos años,
perdidamente se enamora
de una poeta bella, a la que entrega
el saldo de final de sus amores
y las fuerzas postreras de su vida
llenándola de versos y de besos
que lamenta ahora,
Quebradas las alas se retira
caminando en busca de quietud
a algún sendero…
Ya está viejo, ¡Enérgica es la vida!
solo le queda el Sur,
¡Ya no existe ni siquiera aquel ciruelo!
MI BASTÓN DE PUI
Ella, un pocito de agua entre las manos, de aliento largo y fino, de ojos cetrinos, de andar gatúbelo, suelto e indomable el pelo , piel de trigo madurado, con su concha y hablar aleggro,
Yo, con lava en las manos, apagada la mirada, este bastón que me hace tridente, de nieve las hebras que me restan y piano, pianísimo el hablar, tanto que me repito a cada instante.
Ella viene, yo voy, en aceras diferentes. ¿Por qué surge esta odiosa comparación, si ni siquiera nos conocemos? ¡Si tan solo te hubieras fijado en mí, en lo pulido de mi bastón de pui!

No hay comentarios:
Publicar un comentario