UN SITIAL DE HONOR EN LOS AMORES.
Un ramo de flores en la cabecera de la cama,
como testigo presencial de un bello amor.
Unas buganvilias en el patio tapizado de piedras diminutas,
en la entrada gigantes trinitarias bermellón
sueltan florecitas a tu paso.
la Plaza Alfonso López a media cuadra
y nosotros, ignorando la belleza
para darnos los besos atrasados.
Recuerdo con placer en cada instante
el glauco de tus ojos que al cerrarlos,
confunden mi sentidos, que no atina
a saber si son más bellos abiertos o cerrados.
Tu boca entreabierta mientras tu lengua
bordea la periferia de tus labios
y no puedo evitar el alboroto de mi pasión.
Estás conmigo ahora,
como lo has estado desde mi Guajira,
y como lo estarás por siempre amada mía.
Siempre buscaré tus labios con angustias,
casi con dolor, suplicante casi.
Siempre imagino tu mentón griego alzarse
para permitir la caricia codiciada
y tus ojos siempre a media asta
en una mirada que me desarma.
¡Volveremos a sentirnos mutuamente!.
¡Volveremos a sudar si es necesario,
en la batalla exquisita de la entrega!
Volveremos a sentirnos mutuamente
y a saber que si nos damos
a pesar de los temores,
es que la vida nos tiene deparado
un sitial de honor en los amores.
LA HERMOSA PINTURA DEL SOLFEO
Isabel dibuja en el aire un cuadro precioso, cuando me regaña.
Como si solfeara una novísima melodía
va creando figuras en el aire
que yo miro de colores
de tanto querer a Isabel
y para no dejar que se desvanezcan
en la medida que eleva su mano derecha
y a veces su mano izquierda
voy dibujando en un papel los trazos
y al final se lo presento y se asombras…
¿Eso lo hice yo?...
¡Si Isabel!
Adornaste con ese bello cuadro
el horizonte y yo solo plasmé en esos trazos
la melodía de tus regaños Isabel.
El Hijo del Hombre.
Jesús bajo un ciprés del patio de María Magdalena es avistado por esta que le invita a compartir pan y vino.
¿No quieres venir mi casa?...
Él dijo: “no estoy ya en tu casa?”
“¿No quieres comer el pan y beber el vino conmigo?”
“Si, María, pero no hoy”.
No ahora, no ahora, dijo. Y la voz del mar estaba en sus palabras y la voz del viento y de los árboles. Y cuando me lo dijo, la vida habló a muerte-
Porque has de saber amigo, que yo estaba muerta. Era una mujer que estaba divorciada de su alma. Estaba viviendo aparte de ese yo que ves ahora. Pertenecía todo los hombres y a ninguno. Me decían prostituta y mujer poseída por los siete demonios. Era maldecida y era codiciada.
***
Entonces me miró, y todo el mediodía de su mirada se proyectó sobre mí, y me dijo: “Tú tienes muchos amantes, pero solo yo te amo. Los otros hombres aman a sí mismo cuando buscan tu compañía. Yo te amo por ti misma. Los otros hombres ven en ti una belleza que pasa tan rápidamente como sus años. Pero yo veo en ti una belleza que nunca pasará, y en el otoño de tus días, esta belleza no temerá mirarse en el espejo, ni se sentirá ofendida”
“Yo solo amo lo invisible que hay en ti”
(Jalil Gibrán. Jesús el Hijo del Hombre. Capitulo María Magdalena)
Un día el Hombre se hizo carpintero para salvar el mundo (Noé) y lo salvó. Otro día el carpintero se hizo hombre para salvar la humanidad (Jesucristo), que de verdad fue un ayudante de carpintería desaplicado, y la salvó. Otro día el carpintero se hizo poeta para aliviar al mundo (Whitman), se hizo inmortal, otro día un poeta se hizo carpintero para subsistir, (Maestre) y subsistió. !Confíen en los carpinteros!.
Ese dualidad de Hombre y Carpintero me encanta y me tiene feliz.
Álvaro Maestre García.

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