SOMNÍFERO PLACER.
Hay veces escucho algún murmullo
dulce y apacible en mis desvelos,
Una especie de sh sh sh sh sh, duerme de nuevo,
y me duermo creyendo que es tu arrullo.
y vienes a mis sueños bien amada
a unirme los labios con los tuyos
y a darme el jardín de tus capullos,
prenda superlativa y adorada,
y navegamos juntos en mis sueños
los mares de las dulces esperanzas,
sin puerto definido, sin distancias,
y dueños de la mar, únicos dueños.
Y diluimos las mieles de los besos
en impúdicos sudores derramados,
y agoto los excesos provocados
en la esbelta erectez que hay en tu pecho,
y tú, enamorada y satisfecha
por la dulce unión que nos amarra,
en tu inocencia feliz, tocas el agua,
y tu imagen es en círculos desecha.
Destajada en círculos te alejas
de mi lado, y torno a mis desvelos
a pensar en ti, que eres mi cielo,
mientras zumban los oídos como abejas.
…cuando escuche de nuevo aquel murmullo,
iré a soñar contigo el mismo sueño.
RIO GUATAPURÍ
¡Ay Rio Guatapurí!, mantengo en mi recuerdo
tu inmensa mansedumbre
andando en tu ribera cualquier tarde de junio,
las aguas cristalinas que muestran en tu lecho
las piedras multiformes
y algunos pececitos de múltiples colores
que danzan en el agua un festivo merengue
que un rey reciente toca en tu pueblito arahuaco;
los árboles se mecen al ritmo de la brisa
y un fruto madurado va al agua con placer
y a dar cuenta del fruto
un batallón de peces acude presurosos
y los festivos niños aplauden con furor
al infantil cardumen entre gritos y risas;
¡ay Río Guatapurí!, tu Hurtado tan querido,
tu sólido puente de Arco que te une a Patillal
y tu puente colgante, innecesario y bello
con tu pueblito arahuaco en tu área principal,
con tu serena y bella Sirena de Maestre,
con la universidad a tu vera
que tanto te engrandece
y la nocturna vida de tu Parque Lineal.
¡Mi Rio Guatapurí, tu Norte tan hermoso!
Hay veces río amigo, no sé si es que protestas
por tu inmenso contraste,
pero muerdes con furia a tu Parque Lineal
y yo que he visto tu bella mansedumbre
me aterro de tu furia
y veo que en la medida en que a tu sur avanzas
por el costado occidental del Valle tan querido,
tus aguas inocentes inundan las barriadas
que al margen del progreso, mantienen, olvidadas,
las hordas que administran
nuestro incierto destino.
Y no es tu culpa amigo, tus aguas corren libres
y el hombre te interfiere
y cuando al margen tuyo
algún algarrobillo o algún caracolí
da paso a un rancho, ya sea de la pobreza,
ya sea de la viveza,
cuando el invierno vuelve, reclamas tu camino
y cobras, sin venganza, tu cauce original
y estos gobiernos torpes que a cambio de la afrenta
que involuntario ejerces en tu margen derecha,
no ven en su pobreza sino un fortín de votos
y alientan en tu vera la construcción de ranchos
con la promesa eterna de hacerlos reubicar.
¡Ay Rio Guatapurí, tu Sur tan deprimente!
y sin embargo amigo,
¡te amamos como a un dios!
COMPENSACIÓN
Si canto un canto triste, mi amada me consuela,
si ciego, mi ceguera, se anuda a su mirar;
si triste, mi tristeza, jamás me desespera
porque mi llanto vierto en seno virginal;
si exhausto en la jornada, alivias mi cansancio,
si en la contienda manso, avivas mi accionar;
si mudo hubiera un día de hallarme en la defensa,
al verbo me conectas con tu preciso hablar;
si altivo me levanto, sin prisa me desciendes,
o si me ves hundido, me obligas levitar;
si al beso me le apago, tus labios me lo enciende
de forma que me soaso a tu modo de besar;
si casto me demuestro, impúdico me vuelves;
si ausente, me regresas cuando enfadado estoy;
si hambriento, tus manjares exóticos me ofreces,
si gula manifiesto, por ti, muy parco soy;
si temeroso un día me muestro a la batalla,
me infundes un aliento indómito y bravío,
o si la duda acuso por celos por la patria,
¡Revientas las amarras del patriotismo mío!
¿Cómo no he de agradecerte lo tanto que me otorgas?
¿cómo no estar conforme con un amor así?
¿Acaso te doy tanto por tanto que recibo?
¡No habré de darte tanto como me das tú a mi!
cuando la duda acude y empaña mis visiones,
como un colirio fresco despejas mi visión
y yo apenado y triste en culpas me desgrano
y tu sencilla y noble me das tu comprensión.
Perdóname, te ruego mujer de mis amores,
perdóname mil veces, cien mil veces, perdón,
bien sé que no mereces ni un ínfimo de duda,
pero ella es parte innoble de un real y grande amor.
Me haz dado tantas pruebas de integridad humana,
que hay veces miserable me siento a tu grandeza,
y acudes presta siempre a redimir mi ego
con voces melodiosas de virginal pureza;
yo sé que alguna vez perdida la paciencia,
conseguí sumergirme al mundo irracional,
y te acercaste a mí a darme tus consejos
y los desestimé, haciéndote llorar,
pues bien, el llanto tuyo, me trajo mis razones
y arrepentido y triste te abracé con fervor,
y he prometido entonces por Dios, por ti y mis hijos
llenarte hasta el exceso de amor, solo de amor.
Porque he de agradecerte en nombre de mis hijos,
por esas lindas cosas que siempre tú me das
y humildemente imploro a Dios que me permita
ungir con la alegría a nuestro humilde hogar.

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