miércoles, 7 de abril de 2021

Un poema de mi Corazon

A MI VILLANUEVA




Villanueva encantadora,
Consentida del amor,
Sus rayos te brinda el sol
Y la mañana su aurora;
Y el turpial con su sonora
Y acompasada canción,
Da con Dios la bendición
Que recibes por tu paz
Y que luego regarás
Por todita la región.
Villanueva encantadora,
amante de la alegría,
al pie de tu sierra fría
te yergues prometedora.
Tú, de los dioses señora,
eres un jardín en flor,
prostituida de amor
eres la novia del poeta
y en ti se encuentra la meta
de un futuro halagador.
De imponente proyección,
Da al futuro brazo abierto;
Villanueva y lo correcto
Es símil sin parangón:
No difiere la cuestión
De la reciprocidad
Y existiendo una equidad
En Correcto y Villanueva,
No existe cosa más bella,
se los puedo asegurar.
En tu tierra está el encanto,
La belleza, la alegría,
La bondad y la armonía
Y la antonimia del llanto.
Tú encierras bajo tu manto,
Las mujeres más hermosas
Que semejan a las rosas
Que nacen bajo tu sol
Y tienen el esplendor
De las más preciosas cosas.
En tu tierra, pueblo amado,
transcurre el tiempo feliz,
la dicha mía crece allí
bajo tu sol tan dorado.
Sobre tu suelo he llorado
algún amor fugitivo,
siéndome tú el incentivo
permitiéndome vivir
para ver el porvenir
que te depara el destino.
En tu tierra vi crecer
¡Oh mi amada Villanueva!
Aquella preciosa estrella
Con un nombre de mujer
Y que luego vino a ser
El Véspero del sendero
Que cubierto de “te quiero”
He recorrido hasta ti.
Villanueva estás en mi
Y yo estar en ella espero.

UNA PALOMA AZUL PARA EL ÁGUILA DORADA
                        
Ella es una paloma azul. Fernando, un águila dorada.  Los vi sobre el Ícaro blanco volar Por la Ciénaga Grande de Cienagua; los vi usando las doradas alas de Fernando, girar en la pista el vals eterno, ella vestida de gala y su sonrisa perfecta, él incansablemente alegre;  los vi en el nido que el águila construyó a baja altura para su paloma azul; los vi ascender el puente verde elevadizo hasta el nido compartido; los vi en el trono real, en la cama híbrida que Fernando ideara una tarde buscando la felicidad de su amada, bajo la pintura de una hermana que la cuidaba cuando él no estaba. 
Los veo siempre en esta memoria imborrable de las cosas buenas, sonriendo por todos los motivos.

EL BAILE SUELTO.

Estoy en la pista, a la vista de todos, bailando una salsa. Me siento bien. De repente, todos se sueltan y yo quedo parado, estáticos, porque tú marcabas mi ritmo y ahora no sé qué hacer. Unos giran, otros mueven los hombros con una agilidad impresionante, otros brincan, otros mueven las piernas a velocidad de vértigo, algunos parecen eléctricos, otros profesores de terapia, yo, un hito, un dolmen, un rodrigón sin la mata que sostiene y tomo la única decisión válida…!Me siento!...Te enojas. Ya te o había advertido. ¡Me siento desamparado si me sueltas! Una mirada tuya con efecto de láser, me fulmina, pero sigues girando, y tongonéandote tan ágilmente que comprando que te atrasaba la chispa en el baile y entiendo porque me soltaste. 
Reflexiono con palabras de mi viejo: “ Lo mejor del baile es que uno puede tomar por la cintura, sin que se moleste, una mujer, que no siendo nada tuyo, acepta, durante tres minutos unir tus mejillas a la de ella, pero sueltos… ¿qué gracias tiene?” (En tiempos de mi viejo, casi todos los discos duraban tres minutos: los más chicos a 45 vueltas por minutos, los medianos a 78 vueltas y los más grandes a 33.5 rpm.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario