miércoles, 7 de abril de 2021

El Pozo de Jamiche





Si buscara “El Pozo de Jamiche” donde Villanueva llevaba el desperdicio,
No lo hallaría,
como no encontraría los mangos de ”El Confuso”
ni el mortíño pinta labios de la sabana,
ni los ácidos groselleros de sus patios.
Si buscara los puentes de maderas
de las tres acequias de mi pueblo,
o la fábrica de tejas de Don Sergio,
o el coqueto “Chivirico” donde “Chihe”
paseaba a las niñas de mi tierra,
tan solo me hallaría con sus recuerdos.
Ha cambiado mi amada Villanueva,
ya no hay guaímaros cocidos con cenizas
ni pereguétanos a orillas del riachuelo
ya no echan talco perfumado en carnavales
como otrora echaba el caballero.
Se acabaron las casas de bahareque
que moderaba el clima en sus adentros,
ni trancas ni postigos en las puertas
y las antiguas ventanas de maderas,
han cedido a ventanales con acero.
Si buscara una piedra con urgencia,
si fuera el caso: “para espantar un perro”
(de eso todos somos culpables,
y es que eran bravos los perros de mi pueblo)
o quizás, para bajar un gajo de ciruelo
o el mango maduro del “copito”
o para una señal de enamorado
sobre el zinc del rancho de la amada,
para pedirle que  asome el rostro bello,
¡no la hallaría!
ya cubrieron con cementos nuestras calles
y ahora “el tira piedra” es un recuerdo.
Yo no sé si ahora se estile, pero antes,
todas las parrandas de mi pueblo
marchaba en romería hasta el mercado
a comer arepuelas y buñuelos
y, sin saberlo, quizás, era el remedio,
para mantenerse activo en la parranda.
¡Ya hay métodos distintos en mi pueblo!
¡Todo ha cambiado en mi amada Villanueva,
menos el cariño amoroso que te tengo!

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