Cartagena es morena, como las seis y treinta de la tarde.
hay días en que el sol y la luna brindan un espectáculo simultáneo de luces
y las celdas fotovoltaicas también ayudan,
tu rostro que resplandece de gracia cada tarde, es una ayuda adicional.
¡Hay dos Cartagena y las dos son más bellas!
De tal modo que, cuando me preguntan que me gusta más de Cartagena,
me ponen en un serio aprieto,
y cuando respondo: ¡Todo!, sé que algo se me queda afuera,
si digo que lo que más me gusta en Cartagena, eres tú,
descubres que miento cuando, en tu presencia, la vista se me pierde en el horizonte,
hambrientos los ojos de policromía, en cada mañana o en cada tarde,
si nombro el mar, me subyuga el viento,
si nombro las murallas, (lamentablemente, acude, como un apostema, Grau, el cercenador),
una hilera de fuertes, de conventos, de iglesias, de viejos caserones de calles con recodos, de plazas, callejuelas, monumentos, el Tuerto López,
se me van detrás, como un rosario de cosas que me gustan.
Si hablo de su historia, asoman a la memoria hombres de temple, indomables, bravíos, las águilas caudales de Luis Carlos, entre ellos, Castillo y Bermúdez contrapuestos a los corruptos actuales, cuyos esfuerzos sin embargo no lacera tu gloria del pasado,
Para no herir ni tus gustos, ni los míos,
he resuelto creer que, lo que más me gusta es:
Un brindis en Cartagena.
EN EL UMBRAL DE LA PENUMBRA
Ante tus ojos, que son un colirio para los míos,
vierto una lágrima que arde como la sal en la herida,
que quema, como el ácido en la piel,
que hiere, como tu indiferencia.
Y es transparente, como la lágrima inocente,
que parece inofensiva, pero mata.
Inmóvil permanezco en el quicio de tu puerta,
admirando la belleza de tus ojos
ignorándote Medusa, ya hecho piedra.
pero conservando la conciencia de quererte.
Encallado en el umbral de tu puerta,
que es un puerto exquisito del amor,
esperando el remolque de un abrazo que no llegará jamás,
envejezco, sin gracia ni victoria,
¿Qué maligno destino me conduce
a perderme en este laberinto de acechanzas
perdida la fe y sin esperanzas?
¿Persigo en tus ojos matadores
el castigo por el acto indecoroso
de serle infiel a otros amores?
¡No lo sé!...Pero me siento feliz petrificado
bajo este sol tibio, que no alumbra
mi incierto futuro contrariado
y no quiero moverme de este quicio
de la puerta que conduce al sacrificio
sabiéndome en el umbral de la penumbra
LOS HIJOS MALOS Y LA HIPOTECA INVERSA.
He notado, casi con estupor a los malos hijos quejarse del gobierno porque les da herramientas a los desvalidos ancianos para defenderse. Muchos abuelos están confinados en los asilos, donde han sido llevados por los hijos malos para quitarles sus propiedades. Con esta herramientas, los hijos tendrán necesariamente que mejorar el trato con los ancianos si pretenden la heredad. Mira uno cosas extrañas en las gentes de Colombia. Oponerse a los castigos por la violación de niños, por ejemplo, u oponerse a la hipoteca inversa, que fue pensada para los padres que no tienen herederos y que busca procurarles ayuda al anciano, aparte de las que el gobierno les asigna y que muchas veces sus propios hijos les roban. Estoy seguro que la Hipoteca Inversa hará, necesariamente mejores hijos, pues si los viejos, aun con hijos, deciden hipotecar su bien, ha de ser porque los hijos los tienen pasando necesidad y es justo que ellos disfrute, mientras vivan, de su patrimonio, y los hijos previendo que sus padres usen esa herramienta que el estado en buena hora les brinda, seguramente estarán mas atentos a suplir sus necesidades para tener derecho a la heredad. Así que si usted es uno de los que no les gusta la hipoteca inversa, es porque usted tiene descuidado a sus viejos y los viejos son para quererlos. La hipoteca seguramente se ampliará a las fincas, o a las acciones y a otros bienes y los padres serán mejor atendidos por los hijos maulas. Si usted es un hijo bueno, este mensaje no es para usted.

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