miércoles, 7 de abril de 2021

In Memoriam




In Memoriam

          Para Don Humberto Barboza, forjador
         de la esperanza
De estirpe campesina Don Humberto,
allá en su mocedad, de vuelo libre,
se alió con Bellanira en lo imposible
para  andar el sendero de lo incierto.
Se vino hasta la tierra prometida
a parcelarse sueños invisibles
que con paciencia y fe hizo posible
para sacar adelante a su familia,
y la formó y forjó de tal manera,
que cumplidos los planes terrenales
se fue satisfecho a otra parcela
a labrar en el cielo la esperanza
de una vida ulterior sin más caudales
que encontrar a Dios en lontananza.


El  Poema de la Entrega.

Esta noche no prenderé la luz…! No necesito luz para mirarte!...
Sé cómo estás, sé la posición exacta de tu cuerpo
 y no es que lo presienta, ¡es que te conozco!
Voy a poner el corazón en mi mano,
 (Si, si, ya sé que es más fácil poner la mano en mi corazón) 
¿Pero que me importa poner mi corazón en mis manos y que tú lo veas?
Hoy no oraré de rodillas como siempre,
 ¡gritaré tu nombre como un loco!, 
que se me note el desespero por amarte, 
en toda la dimensión que da el amor,
que se me note la necesidad
de la urgencia inminente de tu cuerpo,
que se me note el calor
por el calor de tu exudada piel 
que se me note el amor y el desespero, 
por tenerte amor entre mis brazos,
que se me note el nerviosismo
que me produce estar a tu lado
y saber que reinventaremos  el amor,
que se me note la urgencia de aspirar 
el agradable olor que hay en tu sexo.
Hoy, todos mis líquidos los verteré en ti,
mis sudores en toda tu extensión,
las lágrimas post-orgásmicas en tu seno.
la sangre que  produzca tus uñas en mi espalda
y el semen  planificador externamente.
¡Hoy amor, escribiremos el poema de la entrega!
                                                       Valledupar.

EL CERCANO FIN ISABEL

Contigo, Isabel, se ha marchado también la esperanza.
No es una cosa sencilla lo que pasa,
detrás de tu huida y sin advertirlo
derrumbaste la primera ficha del dominó de mi vida
y tras ella, una tristísima reacción en cadena
ha ido apagando la alegría,
la tranquilidad,
el apetito,
la esperanza,
y, encendiendo la angustia,
acelerando el corazón
y haciendo cada vez más larga
esta entrecortada respiración que me dejaste.
No te pido que vuelvas Isabel,
lo que te digo es para que entiendas
que no exagero cuando hablo del cercano fin.

EL FANTASMA

Un fantasma navega las aguas turbias de la madrugada
navega en su buque, fantasma también,
alrededor de la imagen que supone tuya Isabel y se equivoca.
Navega en el lago estancado a tu alrededor,
alrededor de tu vida, de tu casa, de tu cama Isabel,
con la certeza de verte despertar asustada
para darte abrigo y se equivoca de nuevo
porque tú lo imaginas fantasma
y te acostumbras a verle fantasma sin asustarte.
El fantasma, recoge el sobrante de su capa
que arrastra en tu habitación y apenado se retira
a otros sueños menos reales.
Se trueca de nombre, deambula invisible
entre páginas fantasmas
enviando solicitudes ansioso de saberte,
de materializar etéreos fluidos fantasmales
Y se hace Alfonso o Josefina
y te encuentran de espalda al mar
en la oscura noche solitaria
abogada entre realidades y mentiras,
entre sujetos reales y fantasmales,
entre amores reales e inventados
por la exquisita imaginación de tus poemas
esperando la aurora en la playa ahíta de albedríos
para inmortalizar el instante en poemas sucesivos,
por los siglos de los siglos.
El fantasma de Alfonso o Josefina se desvanecen
En acusaciones públicas
y de nuevo el esfuerzo por saberte es incomprendido
Fantasma de nuevo en mares de soledad
me esfumo de tu vida para siempre
para que entren realidades objetivas .

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