miércoles, 7 de abril de 2021

TODO CUANTO QUIERO

TODO CUANTO QUIERO




Tengo de ti arena del desierto guajiro,
pasos a tu lado en las playas de Riohacha,
granos de trigo pilados por tus manos,
páginas, muchas páginas empezadas, inconclusas, arrugadas,
tiradas al canasto y salvadas del naufragio de las nostalgias matutinas,
hebras de pelo que dejaste en mi camisa, cuidadosamente guardadas,
un pañuelo que conserva unos labios bermejos
que es otro Divino Rostro, este lujurioso, excitativo.
Tengo de ti mujer de Dios, a Dios, que me inculcaste
de a poco, casi en secreto, sin nombrarlo,
y viéndote feliz me he contagiado y me he vuelto feliz con tu regalo.
Tengo de ti, dos hijos, que son un par de vidas tuyas que me diste,
tengo esta vida vieja, que me cuidas,
estos poemas que te irritan, pero que cuidas y defiendes si es preciso,
tengo de ti esta novísima alegría,
este enviar al cipote con gracias mis tristezas,
el amor por la ensalada de zanahoria y espinaca.
Alas nuevas, ansias permanentes, deseos de vivir,
Tengo tu mirada esperanzadora, tus ojos glaucos,
Tu perfil griego, tu andar de fiera, esas manos que se agitan
como bajando una cometa invisible
como Mahler dirigiendo una bella sinfonía
Te tengo a ti, amada mía, que es tener todo cuanto quiero.

QUIERO ESCRIBIR UN POEMA PARA TI.

(¿BASTARÁ UN  “TE QUIERO”?)
¡Quiero escribir un poema para ti, 
que te llegue al alma, 
que sientas que te toca,
 que sientas que revuelve tu quietud, 
como el pedrusco lanzado al agua tranquila. 
Quiero escribir un poema para ti
 en donde sientas que mi amor se desborda en tu represa, 
que haga brotar tus lágrimas 
no porque te cause dolor, 
sino porque tu emoción traspase los límites.
Quiero escribir un poema para ti, 
para que puedas mostrarlo a tus amigas con orgullo, 
para que sientas que te amo en cada letra, 
para que me veas besarte en cada frase
 y me sientas renegar de mis pesares 
ante tu imagen que adoro ya con devoción 
Quiero escribir un poema para ti
 …y no encuentro las palabras…
 ¿Bastará un “te quiero”?

NO LO SABÍA.

Si ya olvidaste la vía semi-azarosa
que nos llevaba al nido, hoy denegado,
y aquel sol pálido luna de las seis y treinta,
y la brisa cálida y bonachona;
si ya olvidaste las aceras opuestas transitadas
para evitar los ojos simultáneos
y la excusa coincidente
y el perfecto pretexto del reencuentro;
si ya olvidaste aquellas horas instantáneas
a pesar de nuestro ruego a la demora
y a las horas paquidérmicas, densas, dilatadas,
que antecedían al próximo encuentro;
si ya olvidaste la mariposa amaestrada
que tocaba tu mejilla y mi mejilla
y al beso disperso en la brisa de mi Valle,
cuyos átomos unías al aspirar;
si ya olvidaste aquel racimo de uvas
labrado en las cama de caoba,
y el cabecero de curvas suavizadas
que tanto te llamaban la atención;
si no te anima el verso de la tarde,
y más que no animarte, te exaspera,
ya no hay nada que hacer,
tenías razón, el amor muere.
No lo sabía.

REPTAR.

¡No sé!,
Si hubiera como recogerme en una pala
y echarme a la basura, lo haría hoy.
Hoy me siento sobrante, regalado, reptil;
hoy soy un inútil;
hoy forcé mi sexo a la renuncia
de la promesa a mi madre muerta
y te tuve otra vez
¡Inmunda escoria soy!
¡Despreciable gusano que por un mísero rato de placer,
le falta a la dignidad del juramento!
¡Qué débil, carajo!
¡Qué absurda tontería he cometido
y solo por tu travieso guiño!
¿Por qué coño debes desdoblarme como un pañuelo untado de moco,
colocando mi cara limpia para el frente,
si sucio estoy?
No hay derecho,
desde cuando mi madre murió,
hace veinte años ya,
solamente uso medias blancas en su honor;
pues hoy, también he ensuciado esas medias,
y me he ensuciado el cuerpo, el alma y la memoria;
y he arrastrado a todo hombre honrado, al estiércol;
hoy puse una granada fragmentaria a la inocencia,
hoy levanté un inmenso templo a la torpeza.
Desde hoy, y para siempre,
(porque basta una vez para el efecto)
depongo la infidelidad que te sustenta.
(¡Héme aquí, de nuevo prometiendo!).
Maracaibo 2.000.


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